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Proyecto Arazatí: opositores al pólder pidieron su reconsideración a las autoridades competentes

En el marco de una conferencia de prensa que llevaron a cabo este jueves en la Cooperativa Río de la Plata de Rafael Perazza, productores de la zona de Arazatí ratificaron su rechazo al pólder que formará parte del Proyecto Neptuno, así como también al lugar definido para la disposición final de los lodos residuales que generará el proceso de potabilización del agua.

A través de un comunicado leído por el productor Diego Bonino, señalaron que, si bien no discuten «la necesidad ni los objetivos generales» de la iniciativa, sí están en desacuerdo con los aspectos antes mencionados. Manifestaron, en tal sentido, que su postura contraria es «por razones ambientales, productivas y sociales».

Como consecuencia de ello, solicitaron a las autoridades competentes «reconsiderar» tanto el pólder como el lugar elegido para los lodos «de manera que se logren los objetivos generales del Proyecto» pero se eviten «los graves perjuicios ambientales, productivos y sociales» que puede generar. Textualmente, el comunicado es el siguiente:

«Los productores y vecinos de la zona del Rincón del Pino, en relación al Proyecto Neptuno, manifestamos:

En primer lugar, NO discutimos la necesidad ni los objetivos generales del Proyecto, como lo hemos manifestado en distintas oportunidades a las autoridades.

SÍ, nos oponemos a la construcción de una Reserva de Agua Bruta (Pólder) para posibles episodios de salinidad en la fuente, y a la ubicación de la Disposición Final de los Lodos (Mono relleno), que son los residuos de la potabilización del agua, más los agregados químicos del proceso.

En los dos casos nos oponemos por razones ambientales, productivas y sociales.

Con respecto al Pólder, es un gran lago artificial que ocupa 240 hectáreas con un volumen de 15 millones de metros cúbicos, construido sobre tierras de cultivo, abastecido exclusivamente con agua del Río de la Plata, y delimitado por un terraplén de tierra de seis y medio kilómetros de largo.

Las 240 hectáreas que serían inundadas por el Pólder, más las que deriven de posibles zonas de exclusión, eliminarán suelos de la más alta calidad del país (índice Coneat 200 y más), que son asiento de explotaciones de máxima intensidad, como producción de papa, fruticultura, maíz y lechería, la mayoría con uso de riego en base al acuífero Raigón.

En mayo de 2022, la consultora internacional Mekorot Waters, contratada por OSE, estuvo de acuerdo con la construcción de la nueva Planta Arazatí, pero consideró como No necesario el Pólder, basándose en la mayor eficiencia y seguridad que gana todo el sistema por el uso conjugado y complementario de las dos plantas (Aguas Corrientes y Arazatí), así como la reducción de las pérdidas del agua potabilizada, que llegan ahora al 45% del total producido.

En ese sentido, entendemos como no necesaria la realización del Pólder, puesto que no se debe considerar la nueva Planta Arazatí como independiente del resto del sistema de abastecimiento metropolitano, sino como algo que se suma y funciona íntegramente al mismo. De esta manera, se logra una complementación programada que otorga la seguridad operativa buscada, teniendo en cuenta, además, futuras obras de regulación necesarias en la cuenca del Río Santa Lucía.

De la misma importancia o mayor aún son los efectos ambientales negativos derivados de la presencia del Pólder y el Mono relleno.

Se cambian completamente las condiciones ambientales al imponer en una superficie de 240 hectáreas un volumen permanente de 15 millones de metros cúbicos de aguas eutróficas del Río de la Plata, muy diferentes a las de lluvias que recibe el ecosistema natural.

Por lo tanto, al estar en el futuro todas las capas debajo del lago saturadas en forma permanente con agua distinta de la natural, habrá cambios y filtraciones que pueden afectar el acuífero Raigón, principal fuente para usos domésticos y productivos de toda la zona.

No hay evidencia empírica de casos comprobables en la zona de influencia del acuífero Raigón que permitan asegurar que no se producirán esos efectos negativos, que son muy lentos pero acumulativos, y muy difíciles de revertir cuando se manifiestan.

También se afectará el nivel freático, elevándolo, dificultando el drenaje de los suelos de cultivo en toda el área adyacente.

Estudios de investigación de la Udelar advierten sobre la presencia de fuertes floraciones algales y de cianobacterias en las zonas próximas de Arazatí, con la probable contaminación del agua de la reserva. En caso de llegarse a niveles no potabilizables, deberán ser evacuadas, dañando suelos y otros cursos superficiales de agua, los cuales en algunos casos serían irreversibles.

En cuanto al Mono relleno o sitio para la disposición final de los lodos residuales de la potabilización, que incluyen los agregados químicos del proceso, en la propuesta actual ocuparía 79 hectáreas junto al Pólder, sobre suelos de muy alta calidad agrícola, y en la misma cuenca interior.

Se considera mucho más conveniente ubicarlo sobre la costa del Río de la Plata, en zonas de suelos de mucho menor productividad y uso, y donde además el flujo del acuífero ante eventuales fugas sería directo al río.

Con respecto al tamaño del Mono relleno, también cabe señalar que en la anterior etapa de Validación Ambiental de Localización (VAL) en agosto de 2023, estaba planteado con una superficie de 15 hectáreas, muy diferente a las que se manejan hoy en el Estudio de Impacto Ambiental, por lo tanto, más perjudicial.

Por todo lo anterior, expresamos la necesidad de reconsiderar por parte de las autoridades todos los aspectos aquí discutidos, de manera que se logren los objetivos generales del Proyecto evitando los graves perjuicios ambientales, productivos y sociales señalados.»

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