El Ing. Francisco Gross, director técnico del Proyecto Neptuno, dijo esperar que a fines de agosto el Ministerio de Ambiente otorgue a Consorcio Aguas de Montevideo la autorización ambiental previa (AAP) para iniciar las obras de construcción de la planta potabilizadora en la zona de Arazatí.
De concretarse ese plazo la nueva infraestructura sería inaugurada a comienzos del año 2027, tras 30 meses de trabajo proyectados, según lo manifestado por Gross al diario El País de Montevideo.
Gross afirmó que el Proyecto es «muy amigable con el medio ambiente» y descartó varios cuestionamientos, como que en la zona donde se va a tomar el agua haya más salinidad, y la posible floración de cianobacterias.
En este sentido, señaló que el Ministerio les solicitó más datos sobre las 240 hectáreas necesarias para la instalación del pólder y más detalles de la calidad del agua embalsada, que serían unos 15 millones de metros cúbicos.
En torno al último punto, el ingeniero destacó que hay «total garantía» de que esa agua «mantiene su calidad dentro de los patrones pasibles de ser tratados en la planta». Y descartó «rotundamente» que pueda haber una filtración de esa agua. «No hay ningún riesgo en el acuífero Raigón», enfatizó.
Respecto a si el pólder podría tener otra superficie, indicó que las hectáreas previstas están «justificadas» en base a eventos de duración de salinidad de hasta «75 días», con una frecuencia «por encima» de los 50 años. «Es lo que OSE entendió como necesario para garantizar la calidad del servicio», aclaró.
Por otro lado, el ingeniero dijo que habrá un «ajuste mínimo» del trazado de la tubería en la zona de Ciudad del Plata y Santiago Vázquez, para un «menor impacto ambiental» –evitar su pasaje por los Humedales del Santa Lucía- que le costará alrededor de US$ 1 millón.
Las expropiaciones, a cargo de OSE, «están definidas»: las del área del pólder, la planta de potabilización y la zona de bombeo de agua bruta. Lo que podría tener cambios es el área de monorrelleno, donde se disponen los lodos residuales del tratamiento del agua, indicó.
El plan previó la expropiación de unas 100 hectáreas, pero esto podría modificarse. «En aras de minimizar el impacto, se está estudiando una variante a iniciativa de OSE» que está buscando un área de menor impacto productivo.
Las tierras previstas hasta ahora son de un alto índice Coneat, muy productivas, por lo que ahora se analiza que sea una menor cantidad, unas 50 hectáreas, en una zona más marginal, próxima a la planta potabilizadora, acotaron informantes de El País.
Consultado sobre si en el sitio de donde se va a tomar agua tiene más salinidad, Gross retrucó: «Rotundamente rechazo eso» y subrayó que el sitio elegido es el que «mejor conjuga la menor salinidad esperada en función de la proximidad a Montevideo».
En cuanto a la presencia de cianobacterias, informó que con una sonda instalada en 2021 han detectado que en un 98% los niveles de floraciones son de «moderados a bajos». Para el otro 2%, se clarifica el agua y se le aplica un tratamiento «poderosísimo», enfatizó. Precisó, asimismo, que la toma de agua de Arazatí está a cinco metros de profundidad, por debajo de la zona fótica, donde se suelen encontrar las floraciones de algas.
Por otro lado, consultado sobre el efecto del recurso administrativo para la revocación y anulación de este proyecto que se presentó en 2023. Gross señaló que cuentan con «todas las herramientas para defender el proyecto», al que consideró como «muy sólido» en «aspectos técnicos, ambientales y jurídicos» | Fuente: El País
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