Tras la presentación del informe de “viabilidad de Localización”, del Proyecto Neptuno, que se plantea instalar en la zona de Arazatí, en nuestro departamento y que fuera elaborado por la consultora CSI Ingenieros y presentado por la OSE al Ministerio, registrado hace algunos días, se han conocido los impactos ambientales que la infraestructura podría generar en esta localización.
En el documento, se brindan detalles sobre dónde estará ubicada la planta potabilizadora que tomará agua del Río de la Plata y su laguna artificial que funcionará como reserva de agua dulce para los períodos de salinidad del estuario, el trazado de las cañerías, los posibles padrones que deberán ser expropiados, así como impactos socio ambientales asociados, habiéndose identificado 93 tipos de impactos: 27 tienen “potencial negativo significativo que necesitan una evaluación específica”; 31 tienen “potencial negativo que pueden ser eliminados o minimizados mediante la implementación de prácticas ambientales conocidas y que no demandan proyectos o estudios de ingeniería específicos”; y 35 “no son significativos”, según la empresa consultora.
Uno de los focos de preocupación se centra en la creación de una laguna artificial, que podría tener consecuencias perjudiciales al modificar las corrientes superficiales y el flujo hidráulico de cursos de agua, con el riesgo de erosiones y potencial contaminación de aguas subterráneas.
El informe también resalta la necesidad de expropiar 250 hectáreas de terreno y la necesidad de pasar tuberías por 114 parcelas, lo que podría tener un impacto socioeconómico en la población local, especialmente en términos de pérdida de infraestructura y recursos para los propietarios afectados.
Al conocerse el informe de viabilidad de localización, Gerardo Amarilla, subsecretario del Ministerio de Ambiente, señaló a medios de la capital que la evaluación se centra en aspectos como la ubicación de los residuos resultantes del proceso de potabilización. Amarilla destacó que el estudio actual se encuentra en una etapa inicial y que el objetivo es minimizar los impactos adversos asociados con el proyecto en general. Señalando que la cartera está «evaluando la localización de la planta en sí, fundamentalmente y más que la toma, el pólder y la planta potabilizadora, la ubicación de los lodos, que es lo que surge como residuo luego del proceso de potabilización de las aguas. El Ministerio está analizando la ubicación de esos lodos para que no generen impacto ambiental negativo», aseguró. A la vez, el Ministro de Ambiente, señaló que “el proceso de evaluación está en marcha y que los insumos recopilados hasta ahora serán tenidos en cuenta”, destacando que si bien la decisión estratégica de avanzar con el proyecto Arazatí es firme, se evaluarán ajustes en función de los hallazgos técnicos y del diálogo con las partes interesadas.
Está claro que el “estudio de impacto ambiental” se realizará una vez que el proceso avance.



