En un extenso comunicado que se conoció este domingo, la Mesa Departamental del Sindicato Único de Trabajadores del INAU (SUINAU) denunció una «grave» situación en el Hogar Nuevo Tiempo y aseguró que es una «bomba de tiempo» que necesita ser «rápidamente desactivada».
El SUINAU enmarcó este panorama en la realidad general que viven los servicios de protección de 24 horas, que atraviesan «problemas que acucian desde hace mucho tiempo y que se han agravado en los últimos años, producto de la falta de recursos, la pobreza infantil y adolescente, el retiro del Estado del territorio y el debilitamiento de los servicios públicos en general».
En tal sentido, el gremio informó que el pasado viernes «varios adolescentes del Hogar Nuevo Tiempo de San José de Mayo se agredieron entre ellos de forma tan violenta que fue preciso llamar a la Policía, se cortó la calle, concurrieron ambulancias y se dio un despliegue que evidencia lo que afirmamos en cuanto al problema que no se atiende, se agrava».
El sindicato señaló que actualmente, el Hogar cuenta con 34 adolescentes, 22 de los cuales pernoctan allí, a los que en los próximos días se sumarán otros cuatro que están «cursando hospitalizaciones». Paralelamente, hay ocho adolescentes en contexto familiar «que requieren un seguimiento exhaustivo».
Con relación a sus características, el SUINAU señaló que la mayoría «tiene patologías asociadas a la salud mental» y arrastran «lesiones auto infringidas e intentos de autoeliminación». Asimismo, el 90% «toma medicación controlada, a lo que se suma que algunos presentan un consumo problemático de sustancias psicoactivas, lo que genera abstinencia y posteriores episodios de auto agresividad y hetero agresividad hacia pares y adultos». A todo eso, subraya que también se suman «situaciones de adolescentes con medidas socioeducativas y dispositivos para víctimas de violencia».
Sobre la situación edilicia del Hogar, el gremio describió que solo cuenta con «tres dormitorios, el más grande no tiene ningún tipo de ventilación al exterior, dos baños en precarias condiciones, puerta de acceso al centro que no cierra de la forma adecuada, es decir que los adolescentes pueden forzarla sin mucha dificultad». Por otra parte, remarca que los «espacios comunes han quedado chicos por el número de ingresos que va en ascenso». También informa que hay «presencia de roedores».
«La insuficiencia absoluta de personal para atender de forma medianamente adecuada todo lo antes descrito, el hecho evidente de que los servicios han dejado de ser hogares de amparo porque en estas condiciones no se pueden amparar a nadie y porque además la mezcla de perfiles lesiona los derechos de quienes no pueden recibir una atención ajustada a sus necesidades especiales; la demora en conseguir cupos en centros de agudos y de medio camino, la falta de asistencia psicológica que necesitan los adolescentes y a la que tienen derecho, todo esto se convierte en una especie de bomba de tiempo que necesita ser rápidamente desactivada, que requiere urgente consideración y soluciones inmediatas porque no solo se trata de un tema de derechos de la población atendida y de los trabajadores que los atienden, sino que también es un tema de justicia. Es muy injusto vivir y trabajar en semejantes condiciones y es inadmisible que las autoridades institucionales no encuentren la forma de revertir esto», concluyó.



