La medida cautelar presentada por la Clínica de Litigio de la Universidad de la República (UDELAR) contra el Proyecto Neptuno pasó al Tribunal de lo Contencioso Administrativo (TCA) y entre el 11 y 12 de marzo se llamará a los testigos de los colectivos que firmaron, entre ellos la agrupación Los Tucu Tucu de San José.
Se trata de una «medida cautelar de no innovar» para dejar sin efecto licitación realizada por el gobierno para concretar el Proyecto en la zona de Arazatí. La acción había sido presentada ante el Juzgado Letrado de Primera Instancia en lo Civil de 10° Turno de Montevideo el 14 de agosto del año pasado.
Las organizaciones -además de Los Tucu Tucu, Hermandad Pro Derechos y la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida– entienden que la licitación no debe avanzar «hasta tanto el Proyecto se ajuste a los términos de la Constitución, en cuanto a que el servicio público de abastecimiento debe ser prestado exclusiva y directamente por el Estado».
También hasta que «se establezca una planificación de los recursos hídricos de acuerdo a los estándares internacionales y nacionales del derecho humano al agua, realizando un estudio de impacto medioambiental y de ordenamiento territorial con la participación real en el ámbito de los Consejos Regionales, y Comisiones de Cuenca de todo el país» y «se ofrezcan garantías respaldadas por la comunidad científica acerca de la sustentabilidad ambiental de las obras y la calidad del agua potable a suministrarse del Rio de la Plata».
La ONG Redes Amigos de la Tierra Uruguay consigna en su portal que el informe de viabilidad ambiental de OSE que habilita el proyecto “no responde de forma contundente al por qué de las localizaciones elegidas para los elementos que componen el proyecto (planta potabilizadora, toma de agua, reserva de agua dulce, trazado de la tubería, entre otros)”.
El colectivo indica además que el agua del Río de la Plata «no siempre se puede potabilizar por sus altos niveles de salinidad y por las floraciones de cianobacterias».
«El informe (de OSE) omite la presencia recurrente de cianobacterias en la zona, sobre la cual hay información publicada y reciente. Y nada se dice sobre los humedales de los cursos Luis Pereira y San Gregorio, que también serán impactados por el cruce de la aductora. Tampoco considera la circulación del agua subsuperficial, su dinámica y su articulación con la dinámica del acuífero Raigón», añade.
Con información de M24



